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El gran combate

El combate contra el ego

Dice el Sagrado Corán: Si no fuera por la Gracia de Allah y Su Misericordia no se hubiese purificado jamás ninguno de vosotros. Pero Allah purifica a quien El quiere. Allah es Oyentísimo, Conocentísimo (24:21). Debemos pensar que nuestra impurificación interior, sea auditiva, visional, de la memoria, de la intención, de la voluntad, sea que la veamos surgir de donde creamos que surge, es una prueba, y es como la enfermedad respecto de la salud. La salud proviene de Allah, exaltado sea, y constituye un don o merced que El otorga a quien quiere de Sus siervos, mientras que la enfermedad es un desarreglo que se produce en el mundo, y que desaparecerá con el mundo. Con la salud espiritual sucede lo mismo, y corresponde al dicho de Allah en Sagrado Corán: Allah purifica a quien quiere... (24:21). El estado de bienestar corporal, y de perfección espiritual y psíquica, es pues un don o gracia que Allah nos otorga, exaltado sea, y constituye el fundamento de la felicidad. Mientras no recibamos ese don estaremos sometidos a la prueba de nuestros estados interiores degradantes, del mal pensamiento, la mala intención, del odio y la enemistad sin causa alguna, etc...

Entonces, el estado de impurificación no es para nada una maldad imputable, excepto que algo malo pase de la intención, de la voluntad interior, de la audición interior, de la visión interior, a los hechos, sea una palabra mala, un insulto, una agresión de palabra o de hecho, una blasfemia contra Allah o Sus Profetas, una mentira, una ofensa, un mal pensamiento acerca de los seres humanos sin fundamento alguno, o cualquier otra maldad. Sabiendo esto seremos tolerantes con nuestros estados inferiores, deprimentes, excepto que los cometamos de hecho, lo cual no debe ser tolerado por nosotros sino rechazado, hasta que Allah nos otorgue la purificación, pues Él: purifica a quien Él quiere. Expresó el Profeta (BPDyC): "Por cierto que Allah por mí perdonó a mi comunidad lo que discurran sus almas, mientras no lo digan ni lo realicen" (MIK, I, p. 257).

De Alí (P) se relata en la fuente sunnita Perlas Esparcidas proveniente de Ibn Abbás, sobre el versículo que dice: Y lo malo que insinuéis [ocultéis] en vuestras almas, os juzgará Allah por ello. Entonces El perdonará a quien El quiera y castigará a quien El quiera, porque Allah es Todopoderoso (2:284), que dijo: "Tales son tus secretos y tus evidencias, que Allah os juzgará por ello... Cuando Allah reúna a las criaturas el Día de la Resurrección dirá: '¡Os informaré sobre lo que ocultasteis en vuestras almas, lo que ni Mis ángeles pudieron examinar!' Y a los creyentes les informará de ello, y les perdonará lo que discurrieron en sus almas [sin realizarlo o publicarlo]. Ello coincide con el dicho de Allah, exaltado: 'Os juzgará Allah por ello...' es decir 'os informará'. Empero a la gente de la duda y la incertidumbre les informará lo que ocultaron como desmentida y engaño, y esto coincide con el dicho de Allah: Pero os castigará por lo que realizaron vuestros corazones [2:225]" (T, II, p. 438), es decir con intención aviesa.

Otras de las grandes enseñanzas es que todo mal pensamiento es originalmente un mal pensamiento acerca de Allah, aunque esto se nos oculte. Y como toda condición interior denigrante se reduce a un mal pensamiento, todos ellos se deben al hecho de atribuirle el mal a Allah, exaltado sea, atribuirle injusticia, tacañería, y las falsas ideas de la idolatría y del fatalismo, o cualquier otra ofensa que nosotros imaginemos.

 

El combate espiritual

El combate espiritual (Al-Yihad Al-Akbar, el gran combate) es para la purificación interior, pero como se alcanza sólo cuando Allah la otorga, mientras tanto debemos soportar la prueba, prueba que para el que se cree falente, y ejerce la conciencia de culpa, es signo de fe: "El que se considera bueno es malo, y el que se considera malo es bueno", dijo el Profeta (BPDyC). La conciencia de culpa es la que nos califica de uno u otro modo. Nos permite percibirnos a nosotros mismos, y tomar conciencia de nuestra situación, por eso es tan importante. Allah jura, exaltado sea, por la conciencia de culpa llamándola alma reprensora: ¡No!: ¡Juraré [Allah jura] por el Día de la Resurrección! ¡No!: ¡Juraré por el alma re­prensora [que la Resurrección es verdadera]! (75:1-2), equiparándola así al Día de la Resurrección, y otorgándole por ello una gran sacralidad.

Se narra que cuando fue revelado: Y lo malo que insinuéis [ocultéis] en vuestras almas, os juzgará Allah por ello. Entonces El perdonará a quien El quiera y castigará a quien El quiera, porque Allah es Todopoderoso (2:284), ello angustió a los seguidores del Profeta (BPDyC), que fueron a verlo y le dijeron: "¡Mensajero de Allah!: Se nos impuso como deberes lo que podemos soportar, la oración, el ayuno, el combate, la dación, pero Allah reveló este versículo que no podemos soportar". Respondió el Mensajero de Allah (BPDyC): "¿Deseáis afirmar lo que dijeron la gente de la Escritura [los judíos] anteriores a vosotros: `¡Escuchamos y desobedecemos [alusión al Sagrado Corán 2:93]!?'. Decid más bien: `¡Escuchamos y obedecemos!, ¡Tu Indulgencia, Señor nuestro, suplicamos, que hacia Ti es el retorno...'" (T, II, p. 438). Y coincidentemente se cuenta que los compañeros del Profeta (BPDyC) le preguntaron por los malos pensamientos, y él respondió que haberlos encontrado es a causa de la fe, es decir de la atención interior y el rechazo de la maldad, lo cual es propio del creyente pero no del impío.[1]

 

Conclusión

En conclusión, lo que debemos purificar es nuestro pensamiento, nuestra idea o imaginación acerca de Allah. Dijo el Profeta (BPDyC) sobre los creyentes: "Ninguno de vosotros morirá jamás hasta que perfeccione su opinión acerca de Allah, Poderoso y Majestuoso" (MIK, I, p. 305), es decir, purifique, exalte, sublime su idea de Allah. Recordemos que según otra tradición del Profeta (BPDyC): "Allah dijo: Yo estoy en la opinión que Mi siervo tiene de Mí"[2], es decir, aquello que el siervo imagina de Allah define al mismo siervo, no a Allah Exaltado, al que ninguna imaginación ni pensamiento alcanzan. Cuanto más elevada y sublime sea la idea de Allah en el siervo, más puro será el siervo. El hombre es el producto de su propia imaginación acerca de Allah, su pensamiento de Allah, y así manifestará su ser interior en todo lo que hace externamente.

Por lo tanto, toda la vida espiritual consiste en purificar la idea acerca de Allah, elevarla, exaltarla. Y como las imaginaciones no Le alcanzan, a pesar de que el hombre no puede dejar de imaginar, el ejemplo más elevado, más puro de Allah que nos transmite el Sagrado Corán, es el de la luz, que Le imagine como luz, nada más. Ésta es pura, diáfana, sin forma determinada, está presente en todas las cosas, y las hace presente a todas: Allah es la Luz de los cielos y de la tierra (24:35). Y como Allah está en la opinión que el siervo tiene de Allah, es decir, se hace presente para el hombre de acuerdo a su imaginación, el Día de la Resurrección se le figurará una apariencia, y algunos siervos dirán: "Este es Allah", y entonces cambiará la apariencia y la negarán, y conocerán que sus imaginaciones habían tomado por Allah algo que no era Él, exaltado sea. Y ello será como la estrella, la luna y el sol en el caso de Abraham (BP), y todos los que Le reconozcan bajo una apariencia estarán en el error. Pero habrá siervos que se apartarán de toda imagen, de toda representación, y no se prosternarán ante algo que diga ser "Allah", porque saben que Él no se aparece a nadie, ni en el mundo ni en el más allá, exaltado sea sobre todas las cosas.[3]

Decía un sofista griego que el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en tanto que son, y de las que no son en tanto que no son. Es decir, las cosas son porque el hombre tiene la capacidad de imaginarlas o pensarlas, y son en la medida de esa capacidad. Pero Allah dice: No han dimensionado a Allah en Su justa dimensión (6:91), y sabemos así que la idea de Allah es la medida de lo que es el hombre es en tanto que es, exaltado sea Allah sobre todas las cosas. Expresó Alí (P): "Engrandece la idea de Allah en ti y se empequeñecerá el mundo".

fin

 

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[1] Esta tradición se encuentra en Sahíh Muslim (Colección de tradiciones controladas por Muslim), tº l, p. 83, Ed. Matbu'át Muhammad Alí Yasím e hijos, El Cairo, sin fecha de edición.

[2] Figura como tradición 65, p. 17 de la parte en árabe, versión inglesa de la Sahifah Hammam Ibn Munabbih (Opúsculo de Hammam Ibn Munabbih), traducida del francés, revisada y aumentada por el Prof. Muhammad Rahimuddin del Osmania College, Warangal, India, 1979. Originalmente fue publicada en francés por el Centro Cultural Islámico de París, con la presentación de Muhammad Hamidullah. Se considera a este opúsculo como la obra más antigua de tradiciones del Profeta (BPDyC).

[3] Tradición citada por Ibn Arabi en su Tafsír Al-Qur'án Al-Karím (Exégesis del Sagrado Corán), Ed. Dar Al-Andalus, Bairut, Líbano, 1978.

 

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